Luke 2:29-36

SE(i) 29 Ahora despides, Señor, a tu siervo, Conforme a tu palabra, en paz; 30 porque han visto mis ojos tu Salud, 31 la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos; 32 lumbre para ser revelada a los gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel. 33 Y el padre y su madre estaban maravillados de las cosas que se decían de él. 34 Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste es puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel; y para señal a la que será contradicho; 35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones. 36 Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser; la cual había venido en grande edad, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad;