18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;
Matthew 20:18 Cross References - JBS
Psalms 2:1-3
Psalms 22:1-31
1 Al Vencedor, sobre Ajelet-sahar el lucero de la mañana.
Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no puedo estar en silencio. 3 Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 4 En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los salvaste. 5 Clamaron a ti, y fueron librados; esperaron en ti, y no se avergonzaron. 6 Mas yo soy gusano, y no varón; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo. 7 Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo: 8 Remítese al SEÑOR, líbrelo; sálvele él, puesto que en él se complacía. 9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar en ti desde que estaba a los pechos de mi madre. 10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. 11 ¶ No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. 12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca, como león rampante y rugiente. 14 Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas. 15 Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte. 16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. 17 Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, me consideran. 18 Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 19 Mas tú, SEÑOR, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. 20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida. 21 Sálvame de la boca del león, y de los cuernos de los unicornios líbrame. 22 ¶ Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. 23 Los que teméis al SEÑOR, alabadle; toda la simiente de Jacob glorificadle; y temed de él, toda la simiente de Israel. 24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre en espíritu, ni de él escondió su rostro; y cuando clamó a él, le oyó. 25 De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen. 26 Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán al SEÑOR los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre. 27 Se acordarán, y se volverán al SEÑOR todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de los gentiles. 28 Porque del SEÑOR es el reino; y él se enseñoreará de los gentiles. 29 Comerán y adorarán todos los gruesos de la tierra; delante de él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, y ninguno puede vivificar su propia alma. 30 La simiente le servirá; será contada al SEÑOR por generación. 31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Salmo de David. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor? 2 Dios mío, clamo de día, y no oyes; y de noche, y no puedo estar en silencio. 3 Tú empero eres santo, tú que habitas entre las alabanzas de Israel. 4 En ti esperaron nuestros padres; esperaron, y tú los salvaste. 5 Clamaron a ti, y fueron librados; esperaron en ti, y no se avergonzaron. 6 Mas yo soy gusano, y no varón; oprobio de los hombres, y desecho del pueblo. 7 Todos los que me ven, escarnecen de mí; estiran los labios, menean la cabeza, diciendo: 8 Remítese al SEÑOR, líbrelo; sálvele él, puesto que en él se complacía. 9 Pero tú eres el que me sacó del vientre, el que me haces esperar en ti desde que estaba a los pechos de mi madre. 10 Sobre ti fui echado desde la matriz; desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios. 11 ¶ No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. 12 Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. 13 Abrieron sobre mí su boca, como león rampante y rugiente. 14 Heme escurrido como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, desliéndose en medio de mis entrañas. 15 Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte. 16 Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies. 17 Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, me consideran. 18 Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. 19 Mas tú, SEÑOR, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. 20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida. 21 Sálvame de la boca del león, y de los cuernos de los unicornios líbrame. 22 ¶ Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. 23 Los que teméis al SEÑOR, alabadle; toda la simiente de Jacob glorificadle; y temed de él, toda la simiente de Israel. 24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre en espíritu, ni de él escondió su rostro; y cuando clamó a él, le oyó. 25 De ti será mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen. 26 Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán al SEÑOR los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre. 27 Se acordarán, y se volverán al SEÑOR todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de los gentiles. 28 Porque del SEÑOR es el reino; y él se enseñoreará de los gentiles. 29 Comerán y adorarán todos los gruesos de la tierra; delante de él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, y ninguno puede vivificar su propia alma. 30 La simiente le servirá; será contada al SEÑOR por generación. 31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.
Psalms 69:1-36
1 AAl Vencedor: sobre Sosanim (lirios):
Salmo de David. Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 He trabajado llamando, mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué; entonces devolví lo que no hurté. 5 Dios, tú sabes mi locura; y mis delitos no te son ocultos. 6 No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor DIOS de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. 7 Porque por ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro. 8 He sido extrañado de mis hermanos, y extraño a los hijos de mi madre. 9 Porque me consumió el celo de tu Casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. 10 Y lloré con ayuno de mi alma; y me has sido por afrenta. 11 Puse además cilicio por mi vestido; y vine a serles por proverbio. 12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y me zaherían en las canciones de los bebedores de sidra. 13 ¶ Pero yo enderezaba mi oración a ti, oh SEÑOR, al tiempo de la buena voluntad. Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme. 14 Sácame del lodo, y no sea yo anegado; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. 15 No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me trague la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca. 16 Oyeme, SEÑOR, porque apacible es tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus miseraciones. 17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. 18 Acércate a mi alma, redímela; líbrame a causa de mis enemigos. 19 Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio; delante de ti están todos mis enemigos. 20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quién se compadeciera de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé. 21 Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. 22 ¶ Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para prosperidad les sea por tropiezo. 23 Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos. 24 Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance. 25 Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador. 26 Porque persiguieron al que tú heriste; y se jactan que les matas sus enemigos. 27 Pon iniquidad sobre su iniquidad, y no entren en tu justicia. 28 Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos. 29 Y yo pobre y dolorido, tu salud, oh Dios, me defenderá. 30 ¶ Yo alabaré el Nombre de Dios con canción; lo ensalzaré con alabanza. 31 Y agradará al SEÑOR más que sacrificio de buey, o becerro que echa cuernos y pezuñas. 32 Lo verán los humildes, y se gozarán; buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. 33 Porque el SEÑOR oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros. 34 Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35 Porque Dios guardará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la heredarán. 36 Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su Nombre habitarán en ella.
Salmo de David. Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado. 3 He trabajado llamando, mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios. 4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué; entonces devolví lo que no hurté. 5 Dios, tú sabes mi locura; y mis delitos no te son ocultos. 6 No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor DIOS de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel. 7 Porque por ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro. 8 He sido extrañado de mis hermanos, y extraño a los hijos de mi madre. 9 Porque me consumió el celo de tu Casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí. 10 Y lloré con ayuno de mi alma; y me has sido por afrenta. 11 Puse además cilicio por mi vestido; y vine a serles por proverbio. 12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y me zaherían en las canciones de los bebedores de sidra. 13 ¶ Pero yo enderezaba mi oración a ti, oh SEÑOR, al tiempo de la buena voluntad. Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme. 14 Sácame del lodo, y no sea yo anegado; sea yo libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas. 15 No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me trague la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca. 16 Oyeme, SEÑOR, porque apacible es tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus miseraciones. 17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme. 18 Acércate a mi alma, redímela; líbrame a causa de mis enemigos. 19 Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio; delante de ti están todos mis enemigos. 20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quién se compadeciera de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé. 21 Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre. 22 ¶ Sea su mesa delante de ellos por lazo, y lo que es para prosperidad les sea por tropiezo. 23 Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos. 24 Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance. 25 Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador. 26 Porque persiguieron al que tú heriste; y se jactan que les matas sus enemigos. 27 Pon iniquidad sobre su iniquidad, y no entren en tu justicia. 28 Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos. 29 Y yo pobre y dolorido, tu salud, oh Dios, me defenderá. 30 ¶ Yo alabaré el Nombre de Dios con canción; lo ensalzaré con alabanza. 31 Y agradará al SEÑOR más que sacrificio de buey, o becerro que echa cuernos y pezuñas. 32 Lo verán los humildes, y se gozarán; buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón. 33 Porque el SEÑOR oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros. 34 Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos. 35 Porque Dios guardará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la heredarán. 36 Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su Nombre habitarán en ella.
Isaiah 53:1-12
1 ¿Quién creerá a nuestro dicho? ¿Y sobre quién será manifestado el brazo del SEÑOR?
2 Con todo eso subirá, como renuevo, delante de él; y como raíz de tierra seca. No hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
3 Despreciado, y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en flaqueza; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no le estimamos.
4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades. El castigo de nuestra paz fue sobre él; y por su llaga hubo cura para nosotros.
6 Todos nosotros nos perdimos, como ovejas; cada cual se apartó por su camino; mas el SEÑOR traspuso en él la iniquidad de todos nosotros.
7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca. Como oveja, fue llevado al matadero; y como cordero delante de sus trasquiladores enmudeció; y no abrió su boca.
8 De la cárcel y del juicio fue quitado. Y su generación, ¿quién la contará? Porque cortado fue de la tierra de los vivientes. Por la rebelión de mi pueblo fue herido.
9 Y puso con los impíos su sepultura, y su muerte con los ricos; aunque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.
10 Con todo eso, el SEÑOR lo quiso moler, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiere puesto su alma por expiación, verá linaje, vivirá por largos días; y la voluntad del SEÑOR será en su mano prosperada.
11 Del trabajo de su alma verá y será saciado. Y con su conocimiento justificará mi Siervo justo a muchos; y él llevará las iniquidades de ellos.
12 Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y a los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su alma hasta la muerte, y fue contado con los rebeldes, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.
Daniel 9:24-27
24 Setenta semanas están determinadas {Heb. cortadas} sobre tu pueblo y sobre tu Santa Ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y reconciliar la iniquidad; y para traer la justicia de los siglos, y sellar la visión y la profecía, y ungir el lugar santísimo.
25 Sepas, pues, y entiendas, que desde la salida de la palabra para hacer volver el pueblo y edificar a Jerusalén, hasta el Príncipe Ungido, {Heb. el Mesías} habrá siete semanas y sesenta y dos semanas, entre tanto se tornará a edificar la plaza y el muro en angustia de tiempos.
26 Y después de las sesenta y dos semanas el Ungido, {Heb. Mesías} será muerto, y nada tendrá: (y el pueblo príncipe que ha de venir, destruirá a la ciudad y el santuario; cuyo fin será como avenida de aguas; hasta que al fin de la guerra sea talada con asolamiento.)
27 En una semana (son ya setenta) confirmará el pacto por muchos, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y el presente; y a causa de la multitud de las abominaciones vendrá desolamiento, hasta que perfecto acabamiento se derrame sobre el pueblo abominable.
Matthew 16:21
21 ¶ Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le convenía ir a Jerusalén, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Matthew 17:22-23
Matthew 26:2
2 Sabéis que dentro de dos días se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser colgado en un madero.
Matthew 26:66
66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: Culpado es de muerte.
Matthew 27:1
1 ¶ Y venida la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesús, para entregarle a muerte.
Mark 14:64-65
Luke 22:71
71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio deseamos? Porque nosotros lo hemos oído de su boca.
Acts 2:23
23 éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, tomándolo vosotros lo matasteis con manos inicuas, colgándole en un madero;