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18 Miré sus caminos, y le sanaré, y le pastorearé, y le daré consolaciones, a él y a sus enlutados.
19 Crío fruto de labios, paz; paz al lejano y al cercano, dijo el SEÑOR, y le sanó.
20 Mas los impíos, son como el mar en tempestad, que no puede reposar; y sus aguas arrojan cieno y lodo.
21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.