Psalms 90:1-119:176

JBS(i) 1 Oración de Moisés Varón de Dios. Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación. 2 Antes que nacieran los montes y formaran la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. 3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de Adán. 4 Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como la vela de la noche. 5 Los haces pasar como avenida de aguas; son como sueño; a la mañana está fuerte como la hierba, 6 que a la mañana florece, y crece; a la tarde es cortada, y se seca. 7 ¶ Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados. 8 Pusiste nuestras iniquidades delante de ti, nuestros yerros a la lumbre de tu rostro. 9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años según la palabra. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; y de los más valientes, ochenta años, y su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos. 11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira? Que tu ira no es menor que nuestro temor. 12 ¶ Para contar nuestros días haznos saber así, y traeremos al corazón sabiduría. 13 Vuélvete a nosotros, oh SEÑOR: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos. 14 Sácianos de mañana de tu misericordia; y cantaremos, y nos alegraremos todos nuestros días. 15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años en que vimos el mal. 16 Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos. 17 Y sea la hermosura del SEÑOR nuestro Dios sobre nosotros; y enderezca sobre nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos enderezca. 91 1 El que habita en el escondedero del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente. 2 Dirá al SEÑOR: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, me aseguraré en él. 3 Y él te librará del lazo del cazador; de la mortandad que todo asuela. 4 Con su ala te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. 5 No tendrás temor de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día; 6 ni de pestilencia que ande en oscuridad, ni de mortandad que destruya al mediodía. 7 Caerán a tu lado millares, y diez millares a tu diestra; pero a ti no llegará. 8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. 9 ¶ Porque has puesto al SEÑOR, quien es mi esperanza; al Altísimo por tu habitación, 10 no se ordenará para ti mal, ni plaga tocará tu morada. 11 Porque a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. 12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. 13 Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león, y al dragón. 14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre. 15 Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré. 16 Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salud. 92 1 Salmo de Canción
para el día del Sábado.
Bueno es alabar al SEÑOR, y cantar salmos a tu Nombre, oh Altísimo; 2 anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad en las noches, 3 en el decacordio y en el salterio, en tono suave con el arpa. 4 Por cuanto me has alegrado, oh SEÑOR, con tus obras; en las obras de tus manos me gozo. 5 ¡Cuán grandes son tus obras, oh SEÑOR! Muy profundos son tus pensamientos. 6 El hombre necio no sabe, y el loco no entiende esto: 7 ¶ Florezcan los impíos como la hierba, y reverdezcan todos los que obran iniquidad, para ser destruidos para siempre. 8 Mas tú, SEÑOR, para siempre eres Altísimo. 9 Porque he aquí tus enemigos, oh SEÑOR, porque he aquí tus enemigos perecerán; serán disipados todos los que obran maldad. 10 Y ensalzaste mi cuerno como de unicornio; fue ungido con óleo verde. 11 Y miraron mis ojos mi deseo sobre mis enemigos; oyeron mis oídos mi deseo de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 12 El justo florecerá como la palma; crecerá como cedro en el Líbano. 13 Plantados en la Casa del SEÑOR, en los atrios de nuestro Dios florecerán. 14 Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes; 15 para anunciar que el SEÑOR mi fortaleza es recto; y que no hay injusticia en él. 93 1 El SEÑOR reina, se vistió de magnificencia, se vistió el SEÑOR de fortaleza, se ciñó; afirmó también el mundo, que no se moverá. 2 Firme es tu trono desde entonces; tú eres eternalmente. 3 Alzaron los ríos, oh SEÑOR, alzaron los ríos su sonido; alzaron los ríos sus ondas. 4 Más que sonidos de muchas aguas, más que las fuertes ondas del mar, fuerte es el SEÑOR en lo alto. 5 Tus testimonios son muy firmes; tu Casa, oh SEÑOR, tiene hermosa santidad para largos días. 94 1 SEÑOR, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate. 2 Ensálzate, oh Juez de la tierra; da el pago a los soberbios. 3 ¿Hasta cuándo los impíos, oh SEÑOR, hasta cuándo, se gozarán los impíos? 4 ¿Pronunciarán, hablarán cosas duras, y se vanagloriarán todos los que obran iniquidad? 5 A tu pueblo, oh SEÑOR, quebrantan, y a tu heredad afligen. 6 A la viuda y al extranjero asesinan, y a los huérfanos quitan la vida. 7 Y dijeron: No verá JAH; y No lo tendrá en cuenta el Dios de Jacob. 8 Entended, necios del pueblo; y locos, ¿cuándo seréis sabios? 9 El que plantó el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? 10 El que castiga a los gentiles, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? 11 El SEÑOR conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad. 12 ¶ Bienaventurado el varón a quien tú, JAH, corriges, y en tu ley lo instruyeres; 13 para hacerle descansar en los días de aflicción, entre tanto que se cava el hoyo para el impío. 14 Porque no dejará el SEÑOR su pueblo, ni desamparará a su heredad; 15 sino que el juicio será vuelto a justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. 16 ¿Quién se levanta por mí contra los malignos? ¿Quién está por mí contra los que obran iniquidad? 17 Si no me ayudara el SEÑOR, presto morará mi alma con los muertos. 18 Cuando yo decía: Mi pie resbala; tu misericordia, oh SEÑOR, me sustentaba. 19 En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma. 20 ¿Se juntará contigo el trono de iniquidades, que hace agravio bajo forma de ley? 21 Se ponen en ejército contra la vida del justo, y condenan la sangre inocente. 22 Mas el SEÑOR me ha sido por refugio; y mi Dios por peña de mi confianza. 23 El cual hizo volver sobre ellos su iniquidad, y con su maldad los talará; los talará el SEÑOR nuestro Dios. 95 1 ¶ Venid, alegrémonos en el SEÑOR; cantemos con júbilo a la roca de nuestra salud. 2 Lleguemos ante su presencia con alabanza; cantemos a El con júbilo. 3 Porque el SEÑOR es Dios grande; y Rey grande sobre todos los dioses. 4 Porque en su mano están las profundidades de la tierra, y las alturas de los montes son suyas. 5 Suyo también el mar, pues él lo hizo; y sus manos formaron la tierra seca. 6 Venid, postrémonos y adoremos; arrodillémonos delante del SEÑOR nuestro hacedor. 7 ¶ Porque él es nuestro Dios; y nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz, 8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como el día de Masá en el desierto; 9 donde me tentaron vuestros padres, me probaron, y vieron mi obra. 10 Cuarenta años combatí con la nación, y dije: Pueblo es que yerra de corazón, que no han conocido mis caminos. 11 Por tanto yo juré en mi furor: No entrarán en mi reposo. 96 1 Cantad al SEÑOR canción nueva; cantad al SEÑOR, toda la tierra. 2 Cantad al SEÑOR, bendecid su Nombre; mostrad de día en día su salud. 3 Contad entre los gentiles su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. 4 Porque grande es el SEÑOR, y digno de suprema alabanza; terrible sobre todos los dioses. 5 Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; mas el SEÑOR hizo los cielos. 6 Alabanza y gloria delante de él; fortaleza y hermosura en su santuario. 7 Dad al SEÑOR, oh familias de los pueblos, dad al SEÑOR la gloria y la fortaleza. 8 Dad al SEÑOR la honra de su Nombre; tomad presentes, y venid a sus atrios. 9 Adorad al SEÑOR en la hermosura de la santidad; temed delante de él, toda la tierra. 10 ¶ Decid entre los gentiles: El SEÑOR tomó el reino, también compuso el mundo, no será conmovido; juzgará a los pueblos en justicia. 11 Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud. 12 Regocíjese el campo, y todo lo que en él está; entonces exultarán todos los árboles del bosque, 13 delante del SEÑOR que vino; porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. 97 1 ¶ El SEÑOR reina; regocíjese la tierra, alégrense las muchas islas. 2 Nube y oscuridad alrededor de él; justicia y juicio son el asiento de su trono. 3 Fuego irá delante de él, y abrasará en derredor sus enemigos. 4 Sus relámpagos alumbraron el mundo; la tierra vio, y se angustió. 5 Los montes se derritieron como cera delante del SEÑOR, delante del Señor de toda la tierra. 6 Los cielos denunciaron su justicia, y todos los pueblos vieron su gloria. 7 Avergüéncense todos los que sirven a la escultura, los que se alaban de los ídolos; adórenlo todos los dioses. 8 ¶ Oyó Sion, y se alegró; y las hijas de Judá se gozaron por tus juicios, oh SEÑOR. 9 Porque tú, SEÑOR, eres alto sobre toda la tierra; eres muy ensalzado sobre todos los dioses. 10 Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; él guarda las almas de sus misericordiosos; de mano de los impíos los libra. 11 Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón. 12 Alegraos, justos, en el SEÑOR; y alabad la memoria de su santidad. 98 1 Salmo. Cantad al SEÑOR canción nueva, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y el brazo de su santidad. 2 El SEÑOR ha hecho notoria su salud; en ojos de los gentiles ha descubierto su justicia. 3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la Casa de Israel; todos los fines de la tierra han visto la salud de nuestro Dios. 4 ¶ Cantad con júbilo al SEÑOR, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad alabanzas. 5 Cantad alabanzas al SEÑOR con arpa; con arpa y voz de cántico. 6 Con trompetas y sonido de shofar, jubilad delante del SEÑOR el rey. 7 Brame el mar y su plenitud; el mundo y los que habitan en él; 8 los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo, 9 delante del SEÑOR; porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud. 99 1 ¶ El SEÑOR reina, temblarán los pueblos; el que está sentado sobre los querubines reina, se conmoverá la tierra. 2 El SEÑOR es grande en Sion, y ensalzado sobre todos los pueblos. 3 Alaben tu Nombre, grande y tremendo y santo. 4 Y la fortaleza del Rey, que ama el juicio; tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia. 5 Ensalzad al SEÑOR nuestro Dios, y adorad al estrado de sus pies santo. 6 ¶ Moisés y Aarón están entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su Nombre; invocaban al SEÑOR, y él les respondía. 7 En columna de fuego hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el derecho que les dio. 8 SEÑOR Dios nuestro, tú les respondías; Dios, tú eras perdonador a ellos, y vengador por sus obras. 9 Ensalzad al SEÑOR nuestro Dios, y adorad al monte de su santidad; porque el SEÑOR nuestro Dios es santo. 100 1 Salmo para confesión. Cantad a Dios con júbilo, toda la tierra. 2 Servid al SEÑOR con alegría; entrad delante de él con regocijo. 3 Reconoced que el SEÑOR es el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. 4 Entrad por sus puertas con confesión; por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre. 5 Porque el SEÑOR es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones. 101 1 De David: Salmo. Misericordia y juicio cantaré; a ti, SEÑOR, diré salmos. 2 Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres a mí; en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa. 3 No pondré cosa de Belial delante de mis ojos; hacer traiciones aborrecí; no se allegarán a mí. 4 Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. 5 Al detractor de su prójimo a escondidas, a éste cortaré; al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo sufrir. 6 Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para que asienten conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá. 7 No habitará en medio de mi casa el que hace engaño; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos. 8 Temprano cortaré a todos los impíos de la tierra; para talar de la ciudad del SEÑOR a todos los que obraren iniquidad. 102 1 Oración del pobre en espíritu,
cuando estuviere atormentado,
y delante del SEÑOR
derramare su queja.
SEÑOR, oye mi oración, y venga mi clamor a ti. 2 No escondas de mí tu rostro; en el día de mi angustia inclina a mí tu oído; el día que te invocare, apresúrate a responderme. 3 Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como en hogar. 4 Mi corazón fue herido, y se secó como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan. 5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne. 6 Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades. 7 Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado. 8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, se han conjurado contra mí. 9 Por lo cual como la ceniza a manera de pan, y mi bebida mezclo con lloro, 10 a causa de tu enojo y de tu ira; porque me alzaste, y me arrojaste. 11 Mis días son como la sombra que se va; y me he secado como la hierba. 12 ¶ Mas tú, SEÑOR, para siempre permanecerás, y tu memoria de generación y generación. 13 Tú levantándote, tendrás misericordia de Sion; porque es tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado. 14 Porque tus siervos amaron sus piedras, y del polvo de ella tuvieron compasión. 15 Entonces temerán los gentiles el Nombre del SEÑOR, y todos los reyes de la tierra tu gloria; 16 por cuanto el SEÑOR habrá edificado a Sion, y será visto en su gloria; 17 habrá mirado a la oración de los solitarios y menesterosos, y no habrá desechado el ruego de ellos. 18 Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que se criará, alabará a JAH. 19 Porque miró de lo alto de su santuario; el SEÑOR miró de los cielos a la tierra, 20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los hijos de muerte; 21 para que cuenten en Sion el Nombre del SEÑOR, y su alabanza en Jerusalén, 22 cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir al SEÑOR. 23El afligió mi fuerza en el camino; acortó mis días. 24 Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días; por generación de generaciones son tus años. 25 Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos. 26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como un vestido se envejecerán; como una ropa de vestir los mudarás, y serán mudados; 27 mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán. 28 Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti. 103 1 De David. Bendice, alma mía al SEÑOR; y todas mis entrañas al Nombre de su santidad. 2 Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios: 3 el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades, 4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordia; 5 el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. 6 ¶ El SEÑOR es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 8 Misericordioso y clemente es el SEÑOR; lento para la ira, y grande en misericordia. 9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo. 10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades. 11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen. 12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. 13 Como el padre tiene misericordia de los hijos, tiene misericordia el SEÑOR de los que le temen. 14 Porque él conoce nuestra condición; se acuerda que somos polvo. 15 El varón, como la hierba son sus días, florece como la flor del campo, 16 que pasó el viento por ella, y pereció; y su lugar no la conoce más. 17 Mas la misericordia del SEÑOR desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; 18 sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra. 19 ¶ El SEÑOR afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos. 20 Bendecid al SEÑOR sus ángeles valientes de fuerza, que efectúan su palabra escuchando la voz de su palabra. 21 Bendecid al SEÑOR todos sus ejércitos, sus ministros, que hacen su voluntad. 22 Bendecid al SEÑOR todas sus obras en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía al SEÑOR. 104 1 ¶ Bendice, alma mía, al SEÑOR. SEÑOR, Dios mío, mucho te has engrandecido; de gloria y de hermosura te has vestido. 2 El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 3 que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; 4 el que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante. 5 El fundó la tierra sobre sus basas; no se moverá por ningún siglo. 6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. 7 A tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron; 8 salieron los montes, descendieron por los valles a este lugar que tú les fundaste. 9 Les pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra. 10Tú eres el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes. 11 Abrevan a todas las bestias del campo; quebrantan su sed los asnos salvajes. 12 Junto a aquellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces. 13 El que riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14 El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra. 15 Y el vino que alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar el rostro con el aceite, y el pan que sustenta el corazón del hombre. 16 Se sacian los árboles del SEÑOR, los cedros del Líbano que él plantó. 17 Para que allí aniden las aves; en las hayas tiene su casa la cigüeña. 18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos. 19 ¶ Hizo la luna para los tiempos; el sol conoció su occidente. 20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corren todas las bestias del monte. 21 Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. 22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas. 23 Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. 24 ¡Cuán innumerables son tus obras, oh SEÑOR! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tu posesión. 25 Asimismo este gran mar y ancho de términos; allí hay peces sin número, animales pequeños y grandes. 26 Allí andan navíos; allí este leviatán que hiciste para que jugara en él. 27 Todos ellos esperan a ti, para que les des su comida a su tiempo. 28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. 29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el espíritu, dejan de ser, y se tornan en su polvo. 30 Envías tu espíritu, se crean; y renuevas la faz de la tierra. 31 ¶ Sea la gloria al SEÑOR para siempre; alégrese SEÑOR en sus obras; 32 el cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca en los montes, y humean. 33 Al SEÑOR cantaré en mi vida; a mi Dios diré salmos mientras viviere. 34 Me será suave hablar de él; yo me alegraré en el SEÑOR. 35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al SEÑOR. Alelu-JAH (Alabemos al SEÑOR). 105 1 ¶ Alabad al SEÑOR, invocad su Nombre; haced notorias sus obras en los pueblos. 2 Cantadle, decid salmos a él; hablad de todas sus maravillas. 3 Gloriaos en su Nombre santo; alégrese el corazón de los que buscan al SEÑOR. 4 Buscad al SEÑOR, y su fortaleza; buscad su rostro siempre. 5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca, 6 oh vosotros, simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos. 7 El es el SEÑOR nuestro Dios; en toda la tierra son sus juicios. 8 ¶ Se acordó para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones, 9 la cual concertó con Abraham; y de su juramento a Isaac. 10 Y la estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno, 11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán por cordel de vuestra heredad. 12 Esto siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella. 13 Y anduvieron de gente en gente, de un reino a otro pueblo. 14 No consintió que hombre los agraviara; y por causa de ellos castigó los reyes. 15 Diciendo: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas. 16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó toda fuerza de pan. 17 Envió un varón delante de ellos, a José, que fue vendido por siervo. 18 Afligieron sus pies con grillos; en hierro fue puesta su alma. 19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho del SEÑOR le purificó. 20 Envió el rey, y le soltó; el señor de los pueblos, y le desató. 21 Lo puso por señor de su casa, y por enseñoreador en toda su posesión; 22 para echar presos sus príncipes como él quisiera, y enseñó sabiduría a sus ancianos. 23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam. 24 Y multiplicó su pueblo en gran manera, y lo hizo más fuerte que sus enemigos. 25 ¶ Volvió el corazón de ellos para que aborrecieran a su pueblo, para que pensaran mal contra sus siervos. 26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón al cual escogió. 27 Puso en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam. 28 Echó tinieblas, e hizo oscuridad; y no fueron rebeldes a su palabra. 29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces. 30 Engendró ranas su tierra, ranas en las camas de sus mismos reyes. 31 Dijo, y vinieron enjambres de moscas, y piojos en todo su término. 32 Volvió sus lluvias en granizo; en fuego de llamas en su tierra. 33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de su término. 34 Dijo, y vinieron langostas, y pulgón sin número; 35 y comieron toda la hierba de su tierra, y comieron el fruto de su tierra. 36 Hirió además a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza. 37 Y los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo. 38 Egipto se alegró en su salida; porque había caído sobre ellos su terror. 39 Extendió una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche. 40 Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo los sació. 41 Abrió la peña, y corrieron aguas; fluyeron por los secadales un río. 42 Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo. 43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos. 44 Y les dio las tierras de los gentiles; y las labores de las naciones heredaron, 45 para que guardaran sus estatutos, y observaran sus leyes. Alelu-JAH. 106 1 ¶ Alelu-JAH. Alabad al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2 ¿Quién expresará las valentías del SEÑOR? ¿Quién contará sus alabanzas? 3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo. 4 Acuérdate de mí, oh SEÑOR, en la buena voluntad para con tu pueblo; visítame con tu salud; 5 para que yo vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu nación, y me gloríe con tu heredad. 6 ¶ Pecamos con nuestros padres, pervertimos, hicimos impiedad. 7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Bermejo. 8 Los salvó por su Nombre, para hacer notoria su fortaleza. 9 Y reprendió al mar Bermejo, y lo secó; y les hizo ir por el abismo, como por un desierto. 10 Y los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario. 11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó uno de ellos. 12 Entonces creyeron a sus palabras, y cantaron su alabanza. 13 ¶ Se apresuraron, se olvidaron de sus obras; no esperaron en su consejo. 14 Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad. 15 Y él les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas. 16 Tomaron después celo contra Moisés en el campamento, y contra Aarón el santo del SEÑOR. 17 Se abrió la tierra, y tragó a Datán, y cubrió la compañía de Abiram. 18 Y se encendió el fuego en su compañía; la llama quemó los impíos. 19 Hicieron el becerro en Horeb, y adoraron a un vaciadizo. 20 Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba. 21 Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto; 22 maravillas en la tierra de Cam, temerosas cosas sobre el mar Bermejo. 23 Y trató de destruirlos, a no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, a fin de apartar su ira, para que no los destruyera. 24 Y aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra; 25 antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz del SEÑOR. 26 Por lo que alzó su mano a ellos, para postrarlos en el desierto, 27 y humillar su simiente entre los gentiles, y esparcirlos por las tierras. 28 Se allegaron asimismo a Baal-peor, y comieron los sacrificios por los muertos. 29 Y ensañaron a Dios con sus obras, y aumentó la mortandad en ellos. 30 Entonces se puso Finees, y juzgó; y se detuvo la mortandad. 31 Y le fue contado a justicia de generación en generación para siempre. 32 También le irritaron en las aguas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos; 33 porque hicieron rebelar a su espíritu, como lo expresó con sus labios. 34 ¶ No destruyeron los pueblos que el SEÑOR les dijo; 35 antes se mezclaron con los gentiles, y aprendieron sus obras. 36 Y sirvieron a sus ídolos; los cuales les fueron por ruina. 37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los diablos; 38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre. 39 Se contaminaron así con sus propias obras, y fornicaron con sus hechos. 40 Se encendió por tanto el furor del SEÑOR sobre su pueblo, y abominó su heredad: 41 Y los entregó en poder de los gentiles, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían. 42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano. 43 Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron a su consejo, y fueron humillados por su iniquidad. 44 El con todo, miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor; 45 y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias. 46 Hizo asimismo que tuvieran de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos. 47 Sálvanos, SEÑOR Dios nuestro, y júntanos de entre los gentiles, para que loemos tu santo Nombre, para que nos gloriemos de tus alabanzas. 48 Bendito el SEÑOR Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo, Amén. Alelu-JAH. 107 1 ¶ Alabad al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2 Díganlo los redimidos del SEÑOR, los que ha redimido del poder del enemigo, 3 y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y del mar. 4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino, sin hallar ciudad en dónde vivir. 5 Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos. 6 Y clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones. 7 Los dirigió por camino derecho, para que vinieran a ciudad de habitación. 8 Alaben al SEÑOR por su misericordia; y sus maravillas para con los hijos de Adán. 9 Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta. 10 ¶ Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte aprisionados, en aflicción y en hierros, 11 por cuanto fueron rebeldes a las palabras del SEÑOR, y aborrecieron el consejo del Altísimo. 12 Por eso quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no hubo quién los ayudara. 13 Luego que clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones. 14 Los sacó de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones. 15 Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de Adán. 16 Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro. 17Los locos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus iniquidades fueron afligidos, 18 su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte. 19 Mas clamaron al SEÑOR en su angustia; y los salvó de sus aflicciones. 20 Envió su palabra, y los curó, y los libró de sus sepulturas. 21 Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de Adán. 22 Y ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo. 23 ¶ Los que descienden al mar en navíos, y hacen obra en las muchas aguas, 24 ellos han visto las obras del SEÑOR, y sus maravillas en el mar profundo. 25 El dijo, e hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas; 26 suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. 27 Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su ciencia es perdida; 28 claman al SEÑOR en su angustia, y los libra de sus aflicciones. 29 Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan. 30 Se alegran luego porque se reposaron; y él los guía al término de su voluntad. 31 Alaben al SEÑOR por su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de Adán. 32 Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; y en la reunión de ancianos lo alaben. 33El puso los ríos en desierto, y los manaderos de las aguas en sed; 34 la tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan. 35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra desierta en manaderos de agua. 36 Y aposenta allí hambrientos, y aderezan allí ciudad para habitación; 37 y siembran campos, y plantan viñas; y rinden fruto de aumento. 38 Y los bendice, y se multiplican en gran manera; y no disminuye sus bestias. 39 Y después son menoscabados, y abatidos de tiranía; de males y congojas. 40 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errados, vagabundos, sin camino. 41 Y levanta al pobre de la pobreza, y vuelve las familias como ovejas. 42 Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca. 43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias del SEÑOR? 108 1 Canción de Salmo: de David. Mi corazón está firme, oh Dios; cantaré y diré salmos; ésta es mi gloria. 2 Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba. 3 Te alabaré, oh SEÑOR, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones. 4 Porque grande más que los cielos es tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad. 5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra sea ensalzada tu gloria. 6 ¶ Para que sean librados tus amados; salva con tu diestra, y respóndeme. 7 Dios juró por su santuario, me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot. 8 Mío será Galaad, mío será Manasés; y Efraín será la fortaleza de mi cabeza; Judá será mi legislador; 9 Moab, la vasija de mi lavatorio; sobre Edom echaré mi calzado; sobre Filistea triunfaré con júbilo. 10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortalecida? ¿Quién me guiará hasta Idumea? 11 Ciertamente tú, oh Dios, que nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos. 12 Danos socorro en la angustia; porque mentirosa es la salvación del hombre. 13 En Dios haremos proezas; y él hollará de nuevo a nuestros enemigos. 109 1 Al Vencedor: de David: Salmo. Oh Dios de mi alabanza, no calles; 2 porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí; han hablado de mí con lengua mentirosa, 3 y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa. 4 En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba. 5 Y pusieron contra mí mal por bien, y odio por mi amor. 6 ¶ Pon sobre él al impío; y Satanás esté a su diestra. 7 Cuando fuere juzgado, salga impío; y su oración sea para pecado. 8 Sean sus días pocos; tome otro su oficio. 9 Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda. 10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos. 11 Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo. 12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos. 13 Su posteridad sea talada; en segunda generación sea raído su nombre. 14 Venga en memoria cerca del SEÑOR la iniquidad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado. 15 Estén siempre delante del SEÑOR, y él corte de la tierra su memoria. 16 Por cuanto no se acordó de hacer misericordia, y persiguió al varón pobre en espíritu, y menesteroso, y quebrantado de corazón, para matarlo. 17 Y amó la maldición, y ésta le sobrevino; y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. 18 Y se vistió de maldición como de su vestido, y entró como agua en sus entrañas, y como aceite en sus huesos. 19 Séale como vestido con que se cubra, y en lugar del cinto con que se ciña siempre. 20 Este sea el pago de parte del SEÑOR de los que me calumnian, y de los que hablan mal contra mi alma. 21 ¶ Y tú, oh DIOS el Señor, haz conmigo por amor de tu Nombre: Líbrame, porque tu misericordia es buena. 22 Porque yo soy pobre y necesitado; y mi corazón está herido dentro de mí. 23 Como la sombra cuando declina me voy; soy arrebatado del viento como langosta. 24 Mis rodillas están debilitadas a causa del ayuno, y mi carne desfallecida por falta de gordura. 25 Yo he sido para ellos objeto de oprobio; me miraban, y meneaban su cabeza. 26 Ayúdame, SEÑOR Dios mío; sálvame conforme a tu misericordia. 27 Y entiendan que ésta es tu mano; que tú, el SEÑOR, has hecho esto. 28 Maldigan ellos, y bendice tú; levántense, mas sean avergonzados; y tu siervo sea alegrado. 29 Sean vestidos de vergüenza los que me calumnian; y sean cubiertos de su confusión como con un manto. 30 Yo alabaré al SEÑOR en gran manera con mi boca, y le loaré en medio de muchos. 31 Porque él se pondrá a la diestra del pobre en espíritu, para librar su alma de los que le juzgan. 110 1 Salmo de David. El SEÑOR dijo a mi Señor; siéntate a mi diestra, entretanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies. 2 La vara de tu fortaleza enviará el SEÑOR desde Sion; domina en medio de tus enemigos. 3 Tu pueblo será voluntario en el día de tu poder, en la hermosura de la santidad; como el rocío que cae de la matriz del alba, así te nacerán los tuyos. 4 Juró el SEÑOR, y no se arrepentirá. Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. 5 ¶ El Señor a tu diestra herirá a los reyes en el día de su furor: 6 Juzgará en los gentiles, los llenará de cuerpos muertos; herirá la cabeza sobre mucha tierra. 7 Del arroyo beberá en el camino; por lo cual levantará su cabeza. 111 1 Alelu-JAH. Alef Alabaré al SEÑOR con todo el corazón, Bet en la compañía y en la congregación de los rectos. 2 Guímel Grandes son las obras del SEÑOR; Dálet buscadas de todos los que las quieren. 3 He Honra y hermosura es su obra; Vau y su justicia permanece para siempre. 4 Zain Hizo memorables sus maravillas, Chet clemente y misericordioso es el SEÑOR. 5 Tet Dio mantenimiento a los que le temen; Yod para siempre se acordará de su pacto. 6Caf La fortaleza de sus obras anunció a su pueblo, Lámed dándoles la heredad de los gentiles. 7 Mem Las obras de sus manos son verdad y juicio, Nun fieles son todos sus mandamientos; 8 Sámec Son firmes de siglo a siglo, Ayin hechos en verdad y en rectitud. 9 Pe Redención ha enviado a su pueblo, Tsade encargó para siempre su pacto, Cof santo y reverendo es su Nombre. 10 Resh El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, Sin buen entendimiento tienen todos los que ponen por obra su voluntad; Tau su loor permanece para siempre. 112 1 Alelu-JAH. Alef Bienaventurado el varón que teme al SEÑOR, Bet y en sus mandamientos se deleita en gran manera. 2 Guímel Su simiente será valiente en la tierra; Dálet la generación de los rectos será bendita. 3 He Hacienda y riquezas habrá en su casa; Vau y su justicia permanece para siempre. 4 Zain Resplandeció en las tinieblas luz a los rectos; Chet clemente, y misericordioso, y justo. 5 Tet El buen varón tiene misericordia y presta, Yod gobierna sus cosas con juicio. 6Caf Por lo cual no resbalará para siempre, Lámed en memoria eterna será el justo. 7 Mem De mala fama no tendrá temor, Nun su corazón está firme, confiado en el SEÑOR. 8 Sámec Asentado está su corazón, no temerá, Ayin hasta que vea en sus enemigos su deseo. 9 Pe Esparce, da a los pobres, Tsade su justicia permanece para siempre; Cof su cuerno será ensalzado en gloria. 10 Resh Lo verá el impío, y se despechará; Sin crujirá los dientes, y se carcomerá; Tau el deseo de los impíos perecerá. 113 1 Alelu-JAH. Alabad, siervos del SEÑOR, alabad el Nombre del SEÑOR. 2 Sea el Nombre del SEÑOR bendito, desde ahora y para siempre. 3 Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el Nombre del SEÑOR. 4 Alto sobre todos los gentiles es el SEÑOR; sobre los cielos es su gloria. 5 ¿Quién como el SEÑOR nuestro Dios? El que enaltece su habitación; 6 que se abaje para ver en el cielo, y en la tierra; 7 que levanta del polvo al pobre, y al menesteroso alza del estiércol; 8 para hacerlo sentar con los príncipes, con los príncipes de su pueblo; 9 que hace habitar en familia a la estéril, para que sea madre de hijos alegre. Alelu-JAH. 114 1 Saliendo Israel de Egipto, la casa de Jacob del pueblo de lenguaje bárbaro, 2 Judá fue por su santidad, Israel su señorío. 3 El mar lo vio, y huyó; el Jordán se volvió atrás. 4 Los montes saltaron como carneros, los collados como corderitos. 5 ¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás? 6 Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, y vosotros, collados, como corderitos? 7 A la presencia del Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob; 8 el cual tornó la peña en estanque de aguas, y en fuente de aguas la roca. 115 1 ¶ No a nosotros, oh SEÑOR, no a nosotros, sino a tu Nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. 2 Por qué dirán los gentiles: ¿Dónde está ahora su Dios? 3 Y nuestro Dios está en los cielos, todo lo que quiso ha hecho. 4 Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombres. 5 Tienen boca, mas no hablarán; tienen ojos, mas no verán; 6 orejas tienen, mas no oirán; tienen narices, mas no olerán; 7 manos tienen, mas no palparán; tienen pies, mas no andarán; no hablarán con su garganta. 8 Como ellos sean los que los hacen; cualquiera que en ellos confía. 9 ¶ Oh Israel, confía en el SEÑOR; él es su ayuda y su escudo. 10 Casa de Aarón, confiad en el SEÑOR; él es su ayuda y su escudo. 11 Los que teméis al SEÑOR, confiad en el SEÑOR; él es su ayuda y su escudo. 12 El SEÑOR se acordó de nosotros; bendecirá sobremanera a la casa de Israel; bendecirá a la casa de Aarón. 13 Bendecirá a los que temen al SEÑOR; a chicos y a grandes. 14 Acrecentará el SEÑOR bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos. 15 Benditos vosotros del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra. 16 Los cielos son los cielos del SEÑOR; y ha dado la tierra a los hijos de Adán. 17 No alabarán los muertos a JAH, ni todos los que descienden al silencio; 18 mas nosotros bendeciremos a JAH, desde ahora y para siempre. Alelu-JAH. 116 1 ¶ Amo al SEÑOR, porque ha oído mi voz y mis súplicas. 2 Porque ha inclinado a mí su oído, le invocaré en todos mis días. 3 Me rodearon los dolores de la muerte, me encontraron las angustias del Seol; angustia y dolor había yo hallado. 4 Entonces invoqué el Nombre del SEÑOR, diciendo: Libra ahora, oh SEÑOR, mi alma. 5 Clemente es el SEÑOR y justo; , misericordioso es nuestro Dios. 6 El SEÑOR guarda a los simples; estaba debilitado, y me salvó. 7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque el SEÑOR te ha hecho bien. 8 Porque has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar. 9 Andaré delante del SEÑOR en la tierra de los vivientes. 10 ¶ Creí; por tanto hablé, y fui afligido en gran manera. 11 Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso. 12 ¿Qué pagaré al SEÑOR por todos sus beneficios para conmigo? 13 Tomaré la copa de la salud, e invocaré el Nombre del SEÑOR. 14 Ahora pagaré mis votos al SEÑOR delante de todo su pueblo. 15 Estimada es en los ojos del SEÑOR la muerte de sus misericordiosos. 16 Así es oh SEÑOR, porque yo soy tu siervo, yo soy tu siervo, hijo de tu sierva; rompiste mis prisiones. 17 Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del SEÑOR. 18 Ahora pagaré mis votos al SEÑOR delante de todo su pueblo; 19 en los atrios de la Casa del SEÑOR, en medio de ti, oh Jerusalén. Alelu-JAH. 117 1 ¶ Alabad al SEÑOR todos los gentiles; alabadle todos los pueblos. 2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; y la verdad del SEÑOR es para siempre. Alelu-JAH. 118 1 Alabad al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 2 Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia. 3 Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia. 4 Digan ahora los que temen al SEÑOR: Que eterna es su misericordia. 5 Desde la angustia invoqué a JAH; y me respondió JAH, poniéndome en anchura. 6 El SEÑOR está por mí; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. 7 El SEÑOR está por mí entre los que me ayudan; por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen. 8 Mejor es esperar en el SEÑOR que esperar en hombre. 9 Mejor es esperar en el SEÑOR que esperar en príncipes. 10 Todas las naciones me cercaron; en el nombre del SEÑOR, que yo los talaré. 11 Me cercaron y me asediaron; en el nombre del SEÑOR, que yo los talaré. 12 Me cercaron como abejas, fueron apagados como fuegos de espinos; en el nombre del SEÑOR, que yo los talaré. 13 Me empujaste con violencia para que cayera; pero el SEÑOR me ayudó. 14 Mi fortaleza y mi canción es JAH, y él me ha sido por salud. 15 Voz de júbilo y de salud hay en las tiendas de los justos, la diestra del SEÑOR hace valentías. 16 La diestra del SEÑOR es sublime, la diestra del SEÑOR hace valentías. 17 No moriré, sino que viviré, y contaré las obras de JAH. 18 Me castigó gravemente JAH, mas no me entregó a la muerte. 19 ¶ Abridme las puertas de la justicia, entraré por ellas, alabaré a JAH. 20 Esta puerta es del SEÑOR, por ella entrarán los justos. 21 Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salud. 22 La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. 23 De parte del SEÑOR es esto, es maravilla en nuestros ojos. 24 Este es el día que hizo el SEÑOR, nos gozaremos y alegraremos en él. 25 Oh SEÑOR, salva ahora, te ruego; oh SEÑOR, te ruego nos hagas prosperar ahora. 26 Bendito el que viene en el Nombre del SEÑOR, desde la Casa del SEÑOR os bendecimos. 27 Dios es el SEÑOR que nos ha resplandecido, atad el sacrificio con cuerdas a los cuernos del altar. 28 Mi Dios eres tú, y a ti alabaré; Dios mío, a ti ensalzaré. 29 Alabad al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia. 119 1 ALEF Bienaventurados los perfectos de camino; los que andan en la ley del SEÑOR. 2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan. 3 Pues los que no hacen iniquidad, andan en sus caminos. 4 Tú encargaste tus mandamientos, que sean muy guardados. 5 ¡Deseo que fueran ordenados mis caminos a guardar tus estatutos! 6 Entonces no sería yo avergonzado, cuando mirara en todos tus mandamientos. 7 Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de tu justicia. 8 Tus estatutos guardaré, no me dejes enteramente. 9 ¶ BET ¿Con qué limpiará el joven su camino? Cuando guardare tu palabra. 10 Con todo mi corazón te he buscado, no me dejes errar de tus mandamientos. 11 En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti. 12 Bendito tú, oh SEÑOR, enséñame tus estatutos. 13 Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca. 14 En el camino de tus testimonios me he gozado, como sobre toda riqueza. 15 En tus mandamientos meditaré, y consideraré tus caminos. 16 En tus estatutos me recrearé, no me olvidaré de tus palabras. 17 ¶ GUIMEL Haz este bien a tu siervo que viva, y guarde tu palabra. 18 Destapa mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. 19 Advenedizo soy yo en la tierra, no encubras de mí tus mandamientos. 20 Quebrantada está mi alma de desear tus juicios todo el tiempo. 21 Reprendiste a los soberbios, malditos los que yerran de tus mandamientos. 22 Aparta de mí, oprobio y menosprecio; porque tus testimonios he guardado. 23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí, hablando tu siervo según tus estatutos. 24 Pues tus testimonios son mis deleites, y mis consejeros. 25 ¶ DALET Se apegó con el polvo mi alma, vivifícame según tu palabra. 26 Mis caminos te conté, y me has respondido; enséñame tus estatutos. 27 Hazme entender el camino de tus mandamientos, y meditaré de tus maravillas. 28 Se deshace mi alma de ansiedad, confírmame según tu palabra. 29 Aparta de mí, camino de mentira; y de tu ley hazme misericordia. 30 Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí. 31 Me he allegado a tus testimonios; oh SEÑOR, no me avergüences. 32 Por el camino de tus mandamientos correré, cuando ensanchares mi corazón. 33 ¶ HE Enséñame, oh SEÑOR, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. 34 Dame entendimiento, y guardaré tu ley; y la cumpliré de todo corazón. 35 Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad. 36 Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. 37 Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino. 38 Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme. 39 Quita de mí el oprobio que he temido, porque buenos son tus juicios. 40 He aquí yo he codiciado tus mandamientos, vivifícame en tu justicia. 41 ¶ VAU Y venga a mí tu misericordia, oh SEÑOR; tu salvación, conforme a tu dicho. 42 Y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado. 43 Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad; porque a tu juicio espero. 44 Y guardaré tu ley siempre, de siglo a siglo. 45 Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos. 46 Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré. 47 Y me deleitaré en tus mandamientos, que he amado. 48 Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé; y meditaré en tus estatutos. 49 ¶ ZAIN Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar. 50 Esta es mi consolación en mi aflicción, porque tu dicho me vivificó. 51 Los soberbios se burlaron mucho de mí, mas no me he apartado de tu ley. 52 Me acordé, oh SEÑOR, de tus juicios antiguos, y me consolé. 53 Horror se apoderó de mí, a causa de los impíos que dejan tu ley. 54 Canciones me son tus estatutos en la casa de mis peregrinaciones. 55 Me acordé en la noche de tu Nombre, oh SEÑOR, y guardé tu ley. 56 Esto tuve, porque guardaba tus mandamientos. 57 ¶ CHET Mi porción, oh SEÑOR, dije, será guardar tus palabras. 58 Tu presencia supliqué de todo corazón, ten misericordia de mí según tu palabra. 59 Consideré mis caminos, y torné mis pies a tus testimonios. 60 Me apresuré, y no me retardé en guardar tus mandamientos. 61 Compañía de impíos me han robado, mas no me he olvidado de tu ley. 62 A medianoche me levantaré a alabarte sobre los juicios de tu justicia. 63 Compañero soy yo a todos los que te temieren, y guardaren tus mandamientos. 64 De tu misericordia, oh SEÑOR, está llena la tierra; tus estatutos me enseñan. 65 ¶ TET Bien has hecho con tu siervo, oh SEÑOR, conforme a tu palabra. 66 Bondad de sentido y sabiduría me enseña; porque tus mandamientos he creído. 67 Antes que fuera humillado, yo erraba; mas ahora tu dicho guardo. 68 Bueno eres tú, y bienhechor; enséñame tus estatutos. 69 Sobre mí fabricaron mentira los soberbios, mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos. 70 Se engrosó el corazón de ellos como sebo; mas yo en tu ley me he deleitado. 71 Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda tus estatutos. 72 Mejor me es la ley de tu boca, que millares de oro y plata. 73 ¶ YOD Tus manos me hicieron y me formaron; hazme entender, y aprenderé tus mandamientos. 74 Los que te temen, me verán, y se alegrarán; porque en tu palabra he esperado. 75 Conozco, oh SEÑOR, que tus juicios son la misma justicia, y que en fidelidad me afligiste. 76 Sea ahora tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a tu siervo. 77 Vengan a mí tus misericordias, y viva; porque tu ley es mi deleite. 78 Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; pero yo, meditaré en tus mandamientos. 79 Tórnense a mí los que te temen y conocen tus testimonios. 80 Sea mi corazón perfecto en tus estatutos; para que no sea yo avergonzado. 81 ¶ CAF Desfalleció de deseo mi alma por tu salvación, esperando a tu palabra. 82 Desfallecieron mis ojos por tu dicho, diciendo: ¿Cuándo me consolarás? 83 Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado tus estatutos. 84 ¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? 85 Los soberbios me han cavado hoyos; mas no obran según tu ley. 86 Todos tus mandamientos son la misma verdad; sin causa me persiguen; ayúdame. 87 Casi me han consumido por tierra; mas yo no he dejado tus mandamientos. 88 Conforme a tu misericordia vivifícame, y guardaré los testimonios de tu boca. 89 ¶ LAMED Para siempre, oh SEÑOR, permanece tu palabra en los cielos. 90 Por generación y generación es tu verdad; afirmaste la tierra, y persevera. 91 Por tu ordenación perseveran hasta hoy; porque todas ellas son tus siervos. 92 Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya hubiera perecido en mi aflicción. 93 Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; porque con ellos me has vivificado. 94 Tuyo soy yo, guárdame; porque he buscado tus mandamientos. 95 Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo entenderé en tus testimonios. 96 A toda perfección he visto fin; amplio sobremanera es tu mandamiento. 97 ¶ MEM ¡Cuánto he amado tu ley! Todo el día es ella mi meditación. 98 Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; porque me son eternos. 99 Más que todos mis enseñadores he entendido; porque tus testimonios han sido mi meditación. 100 He entendido más que los ancianos, porque he guardado tus mandamientos. 101 De todo mal camino detuve mis pies, para guardar tu palabra. 102 De tus juicios no me aparté; porque tú me enseñaste. 103 ¡Cuán dulces han sido a mi paladar tus dichos! Más que la miel a mi boca. 104 De tus mandamientos he adquirido entendimiento; por tanto he aborrecido todo camino de mentira. 105 ¶ NUN Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbre a mi camino. 106 Juré y ratifiqué el guardar los juicios de tu justicia. 107 Afligido estoy en gran manera; oh SEÑOR, vivifícame conforme a tu palabra. 108 Te ruego, oh SEÑOR, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; y enséñame tus juicios. 109 De continuo está mi alma en mi mano; mas no me he olvidado de tu ley. 110 Me pusieron lazo los impíos; pero yo no me desvié de tus mandamientos. 111 Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; porque son el gozo de mi corazón. 112 Mi corazón incliné a poner por obra tus estatutos de continuo, hasta el fin. 113 ¶ SAMEC Los pensamientos vanos aborrezco; y tu ley he amado. 114 Mi escondedero y mi escudo eres tú; a tu palabra he esperado. 115 Apartaos de mí los malignos, porque guardaré los mandamientos de mi Dios. 116 Susténtame conforme a tu palabra, y viviré; y no me frustres de mi esperanza. 117 Sostenme, y seré salvo; y me deleitaré siempre en tus estatutos. 118 Atropellaste a todos los que yerran de tus estatutos; porque su engaño es mentira. 119 Como escorias hiciste deshacer a todos los impíos de la tierra; por tanto yo he amado tus testimonios. 120 Mi carne se ha estremecido por temor de ti; y de tus juicios tengo miedo. 121 ¶ AYIN Juicio y justicia he hecho; no me dejes a mis opresores. 122 Responde por tu siervo para bien; no me hagan violencia los soberbios. 123 Mis ojos desfallecieron por tu salud, y por el dicho de tu justicia. 124 Haz con tu siervo según tu misericordia, y enséñame tus estatutos. 125 Tu siervo soy yo, dame entendimiento; para que sepa tus testimonios. 126 Tiempo es de actuar, oh SEÑOR; han disipado tu ley. 127 Por eso he amado tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. 128 Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos; aborrecí todo camino de mentira. 129 ¶ PE Maravillosos son tus testimonios; por tanto los ha guardado mi alma. 130 La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples. 131 Mi boca abrí y suspiré; porque deseaba tus mandamientos. 132 Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman tu Nombre. 133 Ordena mis pasos con tu palabra; y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. 134 Redímeme de la violencia de los hombres; y guardaré tus mandamientos. 135 Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; y enséñame tus estatutos. 136 Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaban tu ley. 137 ¶ TSADE Justo eres tú, oh SEÑOR, y rectos tus juicios. 138 Encargaste la justicia es a saber tus testimonios, y tu verdad. 139 Mi celo me ha consumido; porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras. 140 Sumamente pura es tu palabra; y tu siervo la ama. 141 Pequeño soy yo y desechado; mas no me he olvidado de tus mandamientos. 142 Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la misma verdad. 143 Aflicción y angustia me hallaron; mas tus mandamientos fueron mis deleites. 144 Justicia eterna son tus testimonios; dame entendimiento, y viviré. 145 ¶ COF Clamé con todo mi corazón; respóndeme, SEÑOR, y guardaré tus estatutos. 146 Clamé a ti; sálvame, y guardaré tus testimonios. 147 Me anticipé al alba, y clamé; esperé en tu palabra. 148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en tus dichos. 149 Oye mi voz conforme a tu misericordia, oh SEÑOR; vivifícame conforme a tu juicio. 150 Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de tu ley. 151 Cercano estás tú, oh SEÑOR; y todos tus mandamientos son la misma verdad. 152 Hace ya mucho que he entendido de tus testimonios, que para siempre los fundaste. 153 ¶ RESH Mira mi aflicción, y líbrame; porque de tu ley no me he olvidado. 154 Aboga mi causa, y redímeme; vivifícame con tu dicho. 155 Lejos está de los impíos la salud; porque no buscan tus estatutos. 156 Muchas son tus misericordias, oh SEÑOR; vivifícame conforme a tus juicios. 157 Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de tus testimonios no me he apartado. 158 Veía a los prevaricadores, y me carcomía; porque no guardaban tus palabras. 159 Mira, oh SEÑOR, que amo tus mandamientos; vivifícame conforme a tu misericordia. 160 El principio de tu palabra es la misma verdad; y eterno es todo juicio de tu justicia. 161 ¶ SIN Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo miedo de tus palabras. 162 Me gozo sobre tu dicho, como el que halla muchos despojos. 163 La mentira aborrezco y abomino; tu ley amo. 164 Siete veces al día te alabo sobre los juicios de tu justicia. 165 Mucha paz tienen los que aman tu ley; y no hay para ellos tropiezo. 166 Tu salud he esperado, oh SEÑOR; y tus mandamientos he puesto por obra. 167 Mi alma ha guardado tus testimonios, y los he amado en gran manera. 168 He guardado tus mandamientos, y tus testimonios; porque todos mis caminos están delante de ti. 169 ¶ TAU Acérquese mi clamor delante de ti, oh SEÑOR; dame entendimiento conforme a tu palabra. 170 Venga mi oración delante de ti; líbrame conforme a tu dicho. 171 Mis labios rebosarán alabanza, cuando me enseñares tus estatutos. 172 Hablará mi lengua tus dichos; porque todos tus mandamientos son la misma justicia. 173 Sea tu mano en mi socorro; porque tus mandamientos he escogido. 174 He deseado tu salud, oh SEÑOR; y tu ley es mi delicia. 175 Viva mi alma y alábale; y tus juicios me ayuden. 176 Yo me perdí como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.